09/11/09

¡Hemos salido de la carcel!

Pues si. Ya está inaugurado el blog El Expres(i)diario. Donde colaboraremos César Noragueda, Rosawn, Achab, y un servidor, Josef. Seguimos buscando colaboradores así que si os interesa mandadnos vuestros escritos a cualquiera de las direcciones de correo electrónico que hay en el blog anunciado.

Y si no os interesa escribir, pasaos a leerlo y no me seais unos malquedas.

03/11/09

Jalogüin MMIX


Mi madre nació el 31 de Octubre. Tuvo que ser curioso en su casa, aquello de que naciera una niña antes del día de Todos los Santos -un eufemismo de muertos-. Menos mal que no nació en ninguna aldea de Maine o Nueva Inglaterra, allá por el siglo XVII. O a mi madre la habrían quemado viva...

Total que este fin de semana no celebramos su cumpleaños, pues La chica que va de acá para allá y yo nos disfrazamos.

De qué se disfrazó La chica que va de acá para allá, aun está por determinar. Pero iba enseñando el culo, así que tuvo que ponerse un culotte, de esos.
Yo me disfracé de cocinero sangriento, con un hacha de cocina. Con mucha sangre y un bigote pintado.

La casa en la que celebramos la fiesta tenía una ambientación perfecta:
-Debía ser de principios de siglo XX, más o menos. Llena de recovecos, espejos y fotos siniestras.
-No tenía luz eléctrica, iluminamos a base de velas y calabazas.
-Había que pasar un puente que daba mucho miedito para poder llegar.
-A eso de las 2 de la mañana una intensa niebla se cernió sobre los alrededores.


"Decid: buuuu".

02/11/09

Otro que se nos va

El comisario Garcia, Anselmo y el Escabeche. O lo que es lo mismo: Agustín González (1930-2005), Fernando Fernan-Gómez (1921-2007) y ahora también José Luis López Vázquez (1922-2009).

Aunque a Ángel no le gustara como narraba Barry Lyndon, este era uno de los grandes. De los que hacían reir.
De rodillas estoy para que nos aguante unos añitos más Manuel Alexandre.


Si es que era guapo, coño....

27/10/09

Los últimos días de la casa de 'Cuentame' (o una garrafa de ocho litros de agua)

No encontraba compañero.
No encontraba curro.
No encontraba mi calma.
No encontraba calzoncillos limpios.


Y encima unas insistentes palabras rebotaban en mi cabeza cual pelotas de pin-pon: "hay que hablar con el casero, hay que hablar con el casero".
El nivel de agua a duras penas había sobrepasado la mitad de la garrafa de ocho litros. Un último interesado vino a ver el piso. Este por lo menos mandó un sms diciéndonos que había preferido cogerse un pisito en Socuéllamos con tres ex-convictos (un narco, un asesino y un contable), antes que quedarse en el nuestro. Finalmente, un día, La chica que va de acá para allá dijo:

La chica que va de acá para allá: -Mis amigos buscan un compañero de piso. Deberías pensártelo.
Yo: -¡Si, mujer! No encuentro compañero para mi; encima voy a ponerme a buscarles uno a ellos. ¡Y UNA MIERDA!
La chica que va de acá para allá: -A la universidad entraste en un programa de igualdad de oportunidades ¿verdad?

Mientras meditaba lo que me había dicho La chica que va de acá para allá me pasaba los días en su casa. Me ganaba a sus amigas contando anécdotas de cuando era pequeño:

Yo: -Y una vez Mirmana me dislocó la clavícula. Y otro día mi tío me soltó una leche por no querer comer. Y cuando tenía siete años casi me ahogo en mi primera clase de natación.
La zurda que no sabía usar unas tijeras: -Animálico...
La manchega que parecía mexicana y quería un argentino: -A la universidad entraste en un programa de igualdad de oportunidades ¿verdad?

Finalmente me armé de valor. Hablé con El compañero que se quedó y llámamos al Caesar Casero para decirle que no encontrabamos compañero. Que no podíamos asumir el coste de tres entre dos y que si, como era natural, nos subía el alquiler deberíamos tomar las de Villadiego*.
El casero nos dijo que nos aguantaba un mes con el mismo precio y luego ya veríamos. Yo dije que no podía esperar a meterme en Noviembre y Diciembre y encontrarme entonces sin compañero, sin dinero para tal alquiler y sin piso más barato al que huir. El pareció no entenderlo. Pues tuve que repetírselo como unas cincuenta veces. Al final la cosa fue así:

Caesar Casero: -¿Pero como? ¿Os vais?
Yo: -Si ya le dije (unas cincuenta veces) que no podíamos asumir este alquiler nosotros dos solos. Y que no puedo esperar a Noviembre o Diciembre y verme en la calle.
Caesar Casero: -Que fuerte. Con lo que yo he hecho por vosotros...¡Os puse un sofá nuevo!
Yo: -Lo llevó a coser al taller de su prima. A los dos meses ya estaba roto.
Caesar Casero: -¡Os compré una lavadora nueva!
El compañero que se quedó: -Por que la otra parecía un módulo de la MIR cada vez que empezaba con el centrifugado.
Caesar Casero: -Bueno...pero de la fianza no hablamos ¿no?


Cabrón...

EPÍLOGO.

Al final, después de 3 años, he dejado un piso por el que han pasado muchos compañeros muchas historias y un tablero de RISK. Y que pese a todo el estrés de los últimos dos meses me da algo de pena. Ahora, eso si, vivo en un piso en el que los compañeroS están presentes. Enviaré noticias desde este nuevo piso franco y del de La chica que va de acá para allá y las compañerísimas -que me amenazan con prohibirme la entrada si no les dedico un post en este blog-.




(*) Diego era un amigo mío que se fue de Beca Erasmus a Alemania.

Una garrafa de ocho litros de agua (o los últimos días del piso de 'Cuéntame')

Como bien recordareis los asiduos al blog -si, los cuatro gatos- en Julio me quedé sin compañero de piso. Fue entonces el momento de poner cartelitos en el campus para ver si alguien quería ocupar su puesto.

Comenzado Octubre solo habían pasado por el piso 6 personas y ninguna volvió a dar señales de vida.

Bravo.

Comenzado Octubre se nos acabó también el arsenal de agua que el compañero que si se quedó nos trajo. Así que tuve que comprar agua por mi cuenta en el supermercado de la esquina. Para no tener que esta bajando cada dos por tres a por más agua me compré una garrafa grande. Una garrafa de ocho litros de agua.
El compañero que si se quedó curra -para su fortuna- en estos tiempos de crisis y paro tetramillonario. Así que desde las 7.45 de la mañana hasta las 20.30 de la noche no pasa por casa. Y parece que yo viva solo. Como siempre he sido animal que ha necesitado rodearse de gente para ausentarse mentalmente -ausentarme mentalmente sin nadie alrededor me deprime mucho- pasaba el menor tiempo posible en mi querido piso de Cuéntame. Afortunadamente para mi salud mental está La chica que va de acá para allá que en su infinita hospitalidad me acoge en su casa siempre. Tal que así:

LUNES
Yo: -¿Te parece que comamos juntos en tu casa?
La Chica que va de acá para allá: -¡Vale! ¿Hacemos pasta?

MARTES
Yo: -¿Te parece que comamos juntos en tu casa?
La chica que va de acá para allá: -Mmm...¿Pero te irás prontito verdad? Tengo cosas que hacer.

[...]

JUEVES
Yo: -¿Te parece que...?
La chica que va de acá para allá: -¡¡¡VETE A LA MIERDA!!!

Así que de vez en cuando pasaba por mi piso. Y gastaba algo de agua de la garrafa de ocho litros, pero no mucha. Por lo que la garrafa no bajaba demasiado su nivel.
No sé porqué cada vez que ponía algún cartel en la Universidad coincidía con una patrulla especial de limpieza que limpiaba todos los tablones de anuncios. Incluso había uno de la facultad de derecho que no tardaban ni una hora en quitármelo. Así mi estrés por no encontrar compañero de piso iba aumentando; y por no encontrar curro; y por empezar a considerar la posibilidad de vender mis posesiones para poder pagar el alquiler. Las conversaciones con La chica que va de acá para allá se iban haciendo cada vez más marcianas:

La chica que va de acá para allá: -Cariño... ¿Por qué estás dando vueltas alrededor de ese árbol?
Yo: -¿Euh..?

Y con mi familia:
Madre del Cordero*: -¿Por qué te estás comiendo la servilleta en vez del pan?
Yo: -¿Euh...?

Y la garrafa de ocho litros apenas había llegado a la mitad.


(Continuará...)


(*)Cada verano es tradición que mi madre, experta cocinera casera, haga un cordero asado al que suelen venir Huevosduros (alias ¡Ay!Thor), Huevosbordes, Ovariosraros y Huevosfrikis. Ello ha derivado en que mi madre sea conocida como La madre del cordero.

18/10/09

Dos cómics y una canción



1. ¿Hartos de las escuálidas chicas que dibuja Jordi Lavanda? Aquí está la solución a tus problemas:


Arthur de Pins recopila sus historietas y sube la temperatura. No apto para chicas de femenismo altamente susceptible. O si.


2. ¿Y si el Anticristo renegara de su padre? ¿Y si Jesucristo fuera su mejor colega? ¿Y si el Papa fuera australiano?


Las Crónicas de Wormwood responderá todas tus dudas...de fe.
¡Ah si! Y la canción.

17/10/09

Colaboraciones especiales (IV)

UN HOMBRE EN LA MULTITUD (El lector sin prisas, 3-X-2009)

Tom Ripley odia Nueva York. Un hormiguero del que nunca será la hormiga reina y del que pretende huir. Las pequeñas estafas de las que vive no evitan que su vida sea cualquier cosa menos idílica y está harto de la gente que frecuenta. Una serie de neoyorkinos que aportan buenos argumentos para convertirse en un misántropo declarado. La oportunidad de Tom llega cuando un magnate de la ingeniería náutica le propone una misión: convencer a su hijo para que vuelva de su bohemia vida en Italia. Así, vamos conociendo a un enigmático protagonista que se nos va mostrando como un calculador personaje.
Patricia Highsmith escribe una obra de suspense con ciertos toques de humor ácido. Profundiza en lo más hondo de nuestros oscuros deseos y los hace realidad. ¿Por qué tenemos que conformarnos con lo que nos ha tocado si podemos alargar la mano y cogerlo? Eso si, habrá siempre quien quiera impedírnoslo. El bueno de Tom se enfrentará a su inseguridad para salir ileso de cualquier situación en la que se meta. Por complicada que sea. Todo para poder vivir una vida relajada bajo el sol de Europa. Con un pasado tan humillante, a manos de su tía de Boston, irremediablemente te unes a su causa. Deseas que escape una y otra vez. Que coja ese tren, ese avión y que la policía no aprecie el detalle de que Tom Ripley esconde algo muy inquietante bajo su rostro de amigo simpático.

PATRICIA HIGHSMITH, A pleno sol, Editorial Anagrama.